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Pancartas


Estábamos en Cáceres esperando que nos dieran las entradas cuando de repente se nos acercó un chaval de unos 25 años a darnos palique. Nos contó, entre otras cosas, que estaba en Cáceres estudiando para cura (¿Para eso hay que estudiar?), que venía a todos los partidos, que era de un pueblo al que ni siquiera llegaba el tren y se quedó asombreado al enterarse de que en Madrid la gente , a las tres de la mañana, está todavía de juerga. La conversación cambió hacia la ubicación de las peñas en el campo. Él, asiduo espectador del Cáceres, desconocía el nombre de las peñas del Cáceres, aunque sabía que había algunas. Sin embargo nos hizo una pregunta que me sorprendió. Nos preguntó si nosotros éramos la famosa Demencia. Mi respuesta llena de orgullo fue afirmativa.
Era increible, hasta alguien que estaba medianamente aislado de la sociedad nos conocía. No sabía de baloncesto, no sabía el nombre de las peñas de su propio equipo, posiblemente tampoco sabría lo que es el kalimocho... pero sabía lo que era la Demencia. Había oido hablar de nosotros y, por supuesto, para bien. Nunca me había sentido tan orgulloso de formar parte y leyenda viva de este maravilloso grupo llamado Demencia.
Todo esto me recordó lo que un amigo mío y yo habíamos comentado unas semanas antes. Si hay algún grupo o peña de cualquier deporte, en toda España que no necesita una pancarta para saber quienes son, esa es la Demencia.
Nuestro nombre se ha mitificado de tal manera que incluso al aficionado de Estudiantes no se le conoce como seguidor estudiantil, sino como Demente. La Demencia acompaña al nombre de Estudiantes de una forma ineludible. No se concibe al estudiantes sin la Demencia. Incluso, si por los avatares del destino, la Demencia llegara a desaparecer los medios de comunicación la seguirían manteniendo viva y unida al Estudiantes.
Nosotros somos el mejor legado que ha dejado el Estu a la sociedad en 50 años. Como alguien dijo: somos la única afición más famosa que el propio equipo. Esperemos que sigamos dando motivos para seguir siéndolo.